TOC en niños y adolescentes

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) en niños y Adolescentes

QUÉ ES EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO infanto-juvenil 

El Trastorno Obsesivo Compulsivo es un trastorno de ansiedad  en el que los niños y jóvenes presentan una serie de obsesiones en forma de  ideas, pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos y no deseados. Estas obsesiones son  irracionales y recurrentes ocupan una gran parte del día y se repiten sin control ni deseo de  quienes las padecen generando un gran malestar ya que van asociadas a algo malo y no deseado como puede ser la contaminación, la muerte, hacer  daño, etc… produciendo preocupación, culpa, o vergüenza.

Las compulsiones, sin embargo, son los comportamientos repetitivos que surgen  con el fin de canalizar la ansiedad y el miedo que genera el pensamiento obsesivo.  Al igual que las obsesiones, las compulsiones o rituales son involuntarias, pese a que se realicen de forma consciente,  y se luche contra ellas, se siente la necesidad de realizarlas cada vez que se tiene la obsesión con el fin de aminorar los sentimientos molestos que provocan.

TIPOS DE OBSESIONES 

Pese a la diferencia de edad el TOC infanto juvenil  afecta del mismo modo a niños que adultos. Los niños pueden preocuparse por los gérmenes, ponerse enfermos, la muerte, que ocurran cosas malas o cometan  algún error. 

La sensación de que las cosas deben estar “perfectas” son comunes entre los niños y la idea de equivocarse o no hacer las cosas como creen que es debido les puede generar mucho estrés. El TOC se manifiesta con ideas perturbadoras,  se imaginan haciendo daño, viviendo alguna catástrofe que les pueda suceder a ellos o sus seres cercanos u otros pensamientos impropios para su edad como los de contenido sexual o religioso en muchas ocasiones por que la propia experiencia generan conflicto con el conocimiento que tienen de la realidad. 

  • Miedo a Contaminarse. Idea de que se pueden contaminar al tocar ciertas cosas como también la idea irracional de que si tocan a alguien se les pueda pegar alguna característica normalmente adversa de la persona que tocan o ha tocado el mismo objeto. Esta obsesión normalmente conlleva la compulsión de lavado.
  • Miedo a la muerte. Miedo a perder la vida o que algún ser querido la pierda. Para evitar esta idea irracional o reducir la ansiedad que provoca el miedo se suelen establecer compulsiones mentales como la repetición de frases, rituales de repetición  o la evitación de ciertas actividades para neutralizar la obsesión o evitan en el pensamiento irracional que la muerte suceda. 
  • Obsesión catastrófica. Es una obsesión parecida a la de la muerte pero relacionada con cualquier tipo de catástrofe, accidente, robo, incendio que puede suceder si no se realiza la compulsión establecida como desenchufar los  cables, cerrar puertas o sentarse en una posición exacta en el tren o coche entre otras.  
  • Obsesión por el orden y la simetría. Es una de  las obsesiones más frecuentes junto con la contaminación con la necesidad de tener todo alineado simétricamente y correctamente ordenado. Las compulsiones asociadas  a este tipo de obsesión consisten en asegurar de que todo está ‘perfecto’, de lo contrario el sujeto sufriría un gran malestar fruto de la ansiedad. 
  • Dudas Obsesivas. La necesidad de confirmar continuamente una duda por alguien externo a él sin que la respuesta reduzca la duda. 
  • Obsesiones Sensoriomotoras. Las obsesiones sensoriomotoras son aquellas que están relacionadas con una conciencia exagerada con determinadas sensaciones corporales como pueden ser la respiración, el parpadeo, la deglución o la salivación o con partes específicas del cuerpo. 
  • Obsesiones Sexuales. Las obsesiones sexuales son más frecuentes una vez transcurrida la infancia pudiendo aparecer en el inicio de la pubertad donde se empieza a tomar conciencia del desarrollo sexual ocasionando obsesiones como cometer actos sexuales indeseados o tener pensamientos sexuales inapropiados. 
  • Obsesión por perder el control. Es la preocupación o duda excesiva a perder el control de sí mismos llegando a cometer actos no deseados por el niño o el  adolescente como matar o hacer daño a alguien. Está obsesión por perder el control en muchas ocasiones está relacionada con el miedo a volverse loco o hacer daño a alguien
  • Obsesiones Religiosas. Las obsesiones religiosas surgen de la preocupación excesiva de cometer pecado, blasfemar o no ser perdonados por algún acto o pensamiento cometido y conllevan rituales específicos para obtener el perdón o expiar la culpa generada como por ejemplo la repetición de ciertas oraciones, la necesidad constante de confesión o comprobar que no van a ser castigados. 

¿Qué clases de compulsiones o rituales se dan en los niños y adolescentes? 

Las compulsiones pueden ser físicas o mentales y en muchos casos se neutralizan a través de la evitación de ciertas conductas o actos para prevenir la idea obsesiva, como no salir a la calle, no querer ir a la escuela o estar solos. 

Existen muchos rituales diferentes en función de las obsesiones que se tengan siendo los rituales más comunes el lavado y el aseo, la repetición de acciones hasta la ‘perfección’, volver a empezar una acción hasta que se deje de pensar en la obsesión, hacer las cosas de un mismo modo y normatizado como al cruzar la calle, al hacer los deberes, borrar, reescribir, formular una misma pregunta continuamente, confesarse o disculparse, decir palabras o números al azar, revisar, tocar, pulsar, contar, rezar, ordenar, arreglar, y acumular objetos. 

¿Cómo afecta el TOC en niños? 

El TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) afecta a la vida diaria del niño como también de sus familiares siendo muy estresante a la hora de realizar cualquier actividad cotidiana como ir a la escuela, realizar actividades, realizar el aseo personal o relacionarse con otras personas. 

Las compulsiones o rituales requieren mucho tiempo y esfuerzo e interrumpen la normalidad del día haciendo que lleguen tarde a clase o que no puedan realizar la tareas requeridas ocasionando discusiones familiares con maestros y compañeros además de un sentimiento de culpa y vergüenza por no poder evitar lo que les ocurre.  La incomprensión del entorno que con buenas intenciones les corrige o les culpa por cometer rituales buscando solo en la lógica la solución del problema o no sabe que está sucediendo

‘no tengas miedo eso no va a ocurrir’ ‘no lo hagas porque no tiene sentido, no puedes hacerlo….’  no ayuda a reducir la ansiedad y el problema ocasionado por el TOC, no por ello culpables. 

Los niños no son capaces de disfrutar de su tiempo y entorno atrapados en el miedo de sus obsesiones y en el  sufrimiento que provocan. Los adolescentes sin embargo con mayor conciencia de lo que sucede en muchos casos prefieren no decir nada y vivir en silencio sus obsesiones para que no piensen que están locos y evitar la vergüenza o la crítica de su círculo cercano. 

El TOC afecta a su estado de ánimo, les requiere mucha concentración, pareciendo ausentes de donde están y llevándolos al agotamiento. No pueden descansar con normalidad. Aumenta el cansancio y reduce el rendimiento escolar hasta en ocasiones provocar el fracaso. El TOC les pone tristes y ocasiona discusiones, irritabilidad y explosividad de quienes lo padecen quienes acaban en muchas ocasiones deprimidos y aislados de sus iguales, como amigos compañeros y familiares.  

En la edad infantil es común implicar a la familia en sus rituales quienes tienen que colaborar según su criterio en la realización de los mismos, como puede ser en el lavado de manos,  en la forma de caminar, comer, colocar las cosas, en repetir ciertas acciones, frases comprobaciones, resolver dudas.

Causas del TOC en niños y adolescentes

La etiología del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es oficialmente desconocida, aunque es uno de los trastornos psiquiátricos y psicológicos más frecuentes con una prevalencia aproximada del 3% de la población general y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una de las 20 enfermedades más discapacitantes, aún así, existe una gran evidencia de que se debe a múltiples factores como son la predisposición genética, los factores ambientales y el  factor determinante o detonante (vivir o haber vivido circunstancias traumáticas o situaciones de estrés crónico).

El Trastorno Obsesivo Compulsivo suele hacerse evidente  durante la adolescencia o principio de la edad adulta, siendo común en etapas precoces de la infancia (de 6 a 15 años). El transcurso del TOC, exceptuando algunos casos de inicio agudo, suele ser gradual. Las investigaciones del National Institut of Mental Health demostraron en el año 1992 que la edad media de aparición del TOC se sitúa en los siete años.

Entendemos las Causas del Trastorno Obsesivo como un conjunto de factores que generan altos niveles de ansiedad siendo la obsesión síntoma de ellos inhibiendo funciones instintivas y en su lugar  construyendo a cambio, erróneamente, estructuras mentales para adaptarse al miedo.

Un niño o un adolescente que tiene Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) está viviendo con mucha ansiedad, es decir, con miedo. La ansiedad se podría explicar de forma sencilla como un mecanismo natural que se activa en situaciones de peligro para protegernos. Estar en alerta. Cuando se viven  situaciones difíciles, se tenga conciencia o no de ellas, podríamos decir que se dispara una y otra vez hasta generar mecanismos para que no vuelva a suceder.

Pensar mucho, evitar hacer ciertas cosas, generar una fantasía entorno una suma bien hecha y así transformar una  cosa ‘mal hecha’. Cada obsesión se construirá de una forma particular ya que están influenciadas por el aprendizaje, la experiencia, la interacción con sus primeros núcleos como es la familia y escuela y las condiciones biológicas y físicas de la persona. 

A la hora de tratar el trastorno, hemos de tener en cuenta la experiencia traumática como puede ser una muerte, situaciones violentas, bullying una separación… Para elaborar cambios significativos en la obsesión y ansiedad del niño. Parte de la terapia se basa en desarrollar las capacidades necesarias para vivir sin esos niveles de ansiedad tan altos. https://www.ipitia.com/causas-toc-infancia/

Trabajar con la familia  Potenciar aspectos sanos Aumentar experiencias positivas Aprendizaje Aumentar sensaciones de placer Reducir el control Protección Autodefensa 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo  con TOC?

Para ayudar a su hijo con TOC es bueno que entienda que le está pasando a su hijo y colaborar en su mejora, no siempre se tiene por qué saber o entender todo lo que sucede,  lo importante es darse cuenta de la situación para trabajar en su solución.

Acudir a un experto en caso de que sea necesario y preferiblemente antes de que  la situación se desborde. 

  1. Potenciar aspectos sanos
  2. Juego
  3. Aumentar experiencias positivas
  4. Aprendizaje
  5. Aumentar sensaciones de placer
  6. Reducir el control
  7. Protección
  8. Enseñarle a defenderse  
  9. Reducir las situaciones de estrés 

Tratamiento del TOC  para niños y adolescentes metodología AFOP 

En el tratamiento del TOC para niños y adolescentes necesitamos la participación y colaboración de los padres puesto que, en la mayoría de ocasiones, los cambios que propugnamos, se deben introducir en la vida cotidiana del paciente.

También analizamos cuales son las circunstancias en las que vive el niño o adolescente, si ha habido algún detonante en el pasado o alguna situación a tener en cuenta, y exploramos mediante diversas técnicas cuales son los miedos, inseguridades y/o sentimientos de culpa que padece.

Es un trabajo conjunto donde uno o los dos progenitores deben acompañar al chico/a en la mayoría de sesiones.

Priorizamos un componente práctico y, a veces, podemos generar cambios en poco tiempo, -no siempre-, en función de detectar los componentes y las variables que inciden en el paciente y trabajar sobre ello.

Es una terapia destinada a desbloquear aquellos aspectos en los que el niño o adolescente ha quedado atrapado, normalmente, el miedo o la culpa. Por tanto al estar en una edad temprana es posible llevar al paciente a realizar determinadas actividades que generen una liberación de esas emociones.

No enseñamos a manejarse con las obsesiones o los rituales, trabajamos para que puedan desprenderse de ellos, reduciendo progresivamente la ansiedad que permanece anclada en su psiquismo hasta minimizarla o hacerla desaparecer.

Valoramos el posible componente genético, a través de la historia familiar, pero aún en el caso de que lo consideremos significativo creemos que la genética predispone pero no condena a sufrir un trastorno psíquico, por ello el enfoque está guiado por el hecho de considerar que el niño o adolescente puede llegar a superar el trastorno obsesivo.

Sergio Lara 

Psicólogo Terapeuta

Nº de Col.:19697